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Insomnio
Montse
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Registrado: 24 Mar 2006
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4 de enero de 2007

Pros y contras de dormir la siesta cuando se padece insomnio


Es justo después de comer. Los párpados te pesan cada vez más. Intentas ignorarlo, pero se te desenfocan los ojos y la cabeza se te cae hacia el respaldo de la silla o hacia la mesa, como atraída por un imán. ¿Quieres cerrar los ojos durante unos instantes o prefieres dormir mejor por la noche?


La respuesta depende de gran número de factores, como por qué estás tan cansado, cuánto has dormido la noche pasada y por qué no duermes lo suficiente. Una siesta a estas horas puede despertarte completamente o puede hacer que te pases media noche dando vueltas en la cama sin dormir.

Sueños no tan dulces
Has de saber que los estudios sobre el sueño indican que la mayoría de las personas necesitan entre 7 y 8 horas de sueño cada noche. Por tanto, si vienes durmiendo entre 5 y 6 horas cada noche, estás acumulando un serio déficit de sueño. Un déficit de sueño de este tipo es difícil de recuperar y no hay suficiente con dormir unas pocas horas más los fines de semana. Si no duermes lo suficiente, eres menos productivo en el trabajo, estás más irritable, tienes problemas de concentración y memoria, y quizás cometes más errores.

De acuerdo con los expertos, la falta de sueño representa una de las principales causas de dolores diarios que hombres y mujeres experimentan con el paso del tiempo. Aún más, la falta de sueño puede ser muy peligrosa, ya que conducir un coche cuando estás cansado y falto de sueño aumenta mucho el riesgo de accidentes y de mortalidad. Hasta 14.000 accidentes de circulación y 200 muertes al año en nuestro país pueden ser atribuibles a esta causa.

Siesta, ¿sí o no?
Si no duermes lo suficiente, la siesta puede ayudar o no. La mejor solución es intentar irse a dormir más temprano. Simplemente una hora antes, ya representa una gran diferencia. Si eso no es posible, una pequeña siesta durante el día puede recargar la energía que te falta.

Una pequeña siesta, de entre 20 y 30 minutos, inmediatamente después de comer es tal vez lo más recomendable. Siestas más largas o más tarde suelen ser menos útiles, y luego te sentirás menos despierto y menos alerta. La siesta no es siempre la solución. Lo ideal es dormir lo suficiente cada noche para evitar el déficit de sueño.

Trastornos del sueño
La excesiva somnolencia diurna puede ser un signo de un trastorno del sueño más grave, como las apneas del sueño, la narcolepsia, el síndrome de las piernas inquietas o el insomnio.

Las apneas del sueño es una enfermedad en la que dejas de respirar durante unos segundos a lo largo de toda la noche. Se caracteriza por estridentes ronquidos nocturnos y una somnolencia excesiva durante el día.

La narcolepsia se caracteriza por ataques súbitos e incontrolables de sueño durante el día.

El síndrome de las piernas inquietas produce una sensación desagradable en las piernas y un deseo de moverlas, lo que puede impedir la conciliación del sueño.

El insomnio es la dificultad de dormir o permanecer despierto por la noche.


Fuente: Medicina XXI


Ultima edición por Montse el Jue Sep 25, 2008 1:38 pm; editado 1 vez
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mariaje
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Un artículo del sueño también

Dormir
Autor: Gonzalo Casino
gcasino@cardiel.net Viernes , 3 de Noviembre de 2006

Sobre la reivindicación del lugar central del sueño en la salud



El sueño es el gran olvidado de la medicina y del bienestar en la acelerada vida moderna. Por diversas razones, durante mucho tiempo la medicina se ha desentendido de él, se ha centrado en el estudio de los trastornos de la vigilia y no ha sabido otorgarle el papel central que merece en el contexto de la promoción de la salud y la prevención de enfermedades. Las cosas, sin embargo, han empezado a cambiar y sobre el sueño –o mejor dicho, la falta de sueño– están empezando a caer responsabilidades inimaginables hace unos años. Dormir poco y/o mal es un factor de riesgo de múltiples problemas de salud, que van más allá de la simple fatiga.

La reciente publicación de un informe en la revista Archives of Disease in Childhood sobre la influencia del déficit de sueño en los niños en el desarrollo de la obesidad es un ejemplo de lo que pueden sacar a la luz algunas investigaciones. Diversos estudios están poniendo en evidencia en los últimos años que la reducción de las horas de sueño altera el sistema hormonal (la insulina, el cortisol y la hormona del crecimiento, entre otras hormonas) y el metabolismo, favoreciendo el desarrollo de la resistencia a la insulina, la diabetes, la obesidad y las enfermedades cardiovasculares. Según explica autor del informe, el endocrinólogo Shahrad Taheri, de la Universidad de Bristol, el sueño insuficiente, además de estimular el deseo de alimentos ricos en calorías, pone en marcha un círculo vicioso: provoca fatiga, lo que reduce la actividad física, que a su vez reduce el gasto energético y conduce a la obesidad, que por sí misma deteriora el sueño. Los estudios de otros muchos expertos, como Eve Van Cauter, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chicago, están empezando a aportar algunas claves para entender cómo la alteración hormonal es la causa principal de todos los síntomas y trastornos de la falta de sueño, desde la irritación y la falta de memoria a la hipertensión y el envejecimiento acelerado.
La secreción elevada de cortisol, un mecanismo defensivo ante la agresión que representa la falta crónica de sueño, podría además causar daño de las células cerebrales y del sistema inmunitario, aumentando la vulnerabilidad a las infecciones y a otras enfermedades.

Parece que la biomedicina empieza a tomarse en serio el estudio del sueño y sus trastornos. Sólo en EE UU ya hay más de 250 clínicas del sueño y en todos los países están proliferando las unidades hospitalarias especializadas, para abordar el insomnio, la apnea obstructiva y otros muchos trastornos del sueño. Queda mucha investigación básica por hacer, pero también muchos estudios clínicos y, sobre todo, una gran tarea de divulgación de la higiene del sueño, para deshacer ciertos mitos (por ejemplo, que los ancianos tienen que dormir menos) y alertar de los peligros de acortar las horas de descanso nocturno. El sueño, igual que la dieta sana y el ejercicio regular, es uno de los pilares de la salud y, como dijo Shakespeare, “el principal alimento de la fiesta de la vida”.

http://db.doyma.es/cgi-bin/wdbcgi.exe/doyma/pescepticemia.plantilla?pident=3125
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Más sobre la siesta
Montse
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12/2/2007
Estudio en Grecia
(LA NACION)

Dormir la siesta sería bueno para el corazón
Reduciría el riesgo de cardiopatías


Entre los adultos griegos, dormir regularmente la siesta parece estar asociado con una reducción del riesgo de muerte por enfermedad cardíaca. Es lo que indica un trabajo realizado en 23.681 hombres y mujeres de entre 20 y 86 años, y que se publica en la edición de hoy de Archives of Internal Medicine.

Algunas evidencias sugieren que en los países en los que es común dormir la siesta los índices de muerte por cardiopatías tienden a ser más bajos. Sin embargo, los pocos estudios que evaluaron esta potencial relación no descartaron otros factores que pueden influir en el riesgo de enfermedad cardíaca, como la actividad física y la edad.

Androniki Naska, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Atenas, y sus colegas estudiaron a más de 23.000 personas que no tenían historia de enfermedad cardíaca ni ninguna condición grave cuando se enrolaron en el estudio, durante 1994 y 1999. Al principio, se les preguntó si tomaban siestas al mediodía, con cuánta frecuencia y por cuánto tiempo. También informaron sobre su nivel de actividad física y hábitos alimentarios durante el año previo.

Durante un promedio de 6,32 años de seguimiento, 792 participantes fallecieron, incluyendo 133 que murieron de enfermedad cardíaca. Después de hacer los cálculos, surgió que los individuos que dormían la siesta con cualquier frecuencia y duración tenían un riesgo 34% menor de morir por causas cardíacas que aquellos que no lo hacían. Los "siesteros" sistemáticos o de más de tres veces por semana tuvieron un riesgo 37% menor.

Entre los hombres que trabajaban, los que dormían la siesta ya sea ocasional o sistemáticamente tuvieron un riesgo 64% menor de morir de enfermedades cardíacas durante el estudio que los que no lo hacían. "No pudimos hacer un análisis similar en las mujeres porque sólo hubo seis muertes entre las mujeres que trabajaban", escriben los autores.

"Interpretamos nuestros hallazgos como una indicación de que, en los adultos sanos, la siesta, probablemente por sus efectos de reducción del estrés, puede reducir la mortalidad coronaria", agregan. El hecho de que la asociación fuera mayor en los hombres que trabajaban que en los que no lo hacían es compatible con esta hipótesis, escriben.

"Es un hallazgo importante porque la siesta es un hábito común en muchas partes del mundo, incluyendo la región del Mediterráneo y América Central", concluyen.


Fuente: Intramed.net
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Por qué algunos ruidos pueden interrumpir el ciclo del sueño
Montse
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Estoy intentando agrupar todas las noticias por temas así que os dejo esta antigua que estaba ya puesta.

Gracias
Montse



No es porque sean más estruendosos que otros. Su intensidad no influye. Identificaron una parte del ciclo en la que el cerebro es más sensible a los sonidos.

17 ABR 07 | Investigaciones sobre el sueño
(Clarín)
Eliana Galarza



Despertarse antes de tiempo es horrible. Lo que se sabe es que eso puede ocurrir, por ejemplo, porque durante las horas de sueño un ruido inoportuno provoca una interrupción del ciclo. En el Instituto Max Planck, de Alemania, intentaron averiguar las causas de ese fenómeno. Y encararon una investigación fascinante.

Para hacerla utilizaron voluntarios y la combinación de dos técnicas, la de resonancia magnética funcional, que toma imágenes del cerebro en distintos momentos para registrar su actividad, y la de electroencefalogramas, que miden las ondas eléctricas de regiones cerebrales. Lo que vieron fue que una de las etapas del sueño, conocida desde hace tiempo, puede dividirse en dos y, en una de esas subdivisiones, la corteza cerebral reacciona ante el estímulo de un ruido y la otra ni lo registra. Ahora resta saber de qué modo eso podría afectar la calidad del sueño.

"Lo que encontraron estos investigadores en Munich es que la etapa del sueño que se conoce como MOR (movimientos oculares rápidos, o REM, según su sigla en inglés) puede a su vez subdividirse en otros dos estados: uno en el cual la corteza cerebral se activa frente a un ruido (aunque éste no se vuelva consciente) y otro en el que el cerebro es 'sordo' a ese estímulo", puntualiza Diego Golombek, biólogo y experto en cronobiología, la disciplina que estudia los vaivenes del reloj biológico humano.

Golombek también señala un detalle que tuvieron que ajustar los investigadores del Max Planck. "Tuvieron que adaptar un electroencefalograma que fuera compatible con el registro de imágenes cerebrales", comentó el cronobiólogo argentino de la Universidad Nacional de Quilmes.

Al neurobiólogo Facundo Manes —director de los institutos de Neurología Cognitiva (INECO) y de Neurociencias de la Universidad Favaloro—, también le sorprendieron las técnicas utilizadas en el instituto alemán. "El experimento es interesante porque combina dos técnicas para explorar el cerebro en forma simultánea. Por eso pueden demostrar una activación talamocortical durante la estimulación acústica en lo que se conoce como fase tónica del sueño MOR o REM", explicó.

Con esta combinación de técnicas de estudio y con el interés constante que existe sobre un tema del que nadie escapa: dormir, las investigaciones sobre el sueño avanzan con paso firme. Aunque muchos de sus misterios continúan todavía inexplicables al detalle.

Con lo que se sabe hasta ahora, se puede definir al sueño como un proceso que no es parejo ni uniforme. Golombek lo explica así: "A lo largo de la noche pasamos por diferentes estadíos con propiedades muy distintas. Basado en una de una de esas características (el movimiento de los ojos) se habla de dos grandes divisiones del sueño: MOR o REM y no-MOR o no-REM). Esta última es también conocida como la de sueño lento, por la velocidad de las ondas cerebrales mientras transcurre. En la etapa MOR, si se despierta al durmiente, suele contar que 'estaba soñando'. Durante la etapa no MOR se sabe, además, que el cerebro no reacciona frente a un estímulo porque ese proceso está inhibido. Lo que falta saber es qué pasa con ese tema en la etapa MOR, y de eso se ocupó, en parte, este estudio alemán".

De todas maneras, las personas no tienen las mismas características en el dormir, eso también está determinado genéticamente.

Según comenta Norberto Kriguer, director del Centro de Fatiga Crónica y Medicina del Sueño, "unos tenemos el sueño más superficial que otros, por lo que es más fácil que algunos ruidos nos despierten. En las mujeres se produce un cambio luego de tener hijos; eso hace que su sueño sea más superficial, ya que aumentan su nivel de alerta para poder escuchar los requerimientos nocturnos de sus hijos (aunque a veces son los padres quienes se despiertan primero)". Es decir, agrega Kriguer, que para que un determinado ruido despierte influyen muchos factores, desde las características personales y habituales del dormir hasta los elementos que estuvieron en juego durante el día, como el estrés, el grado de cansancio y también la alimentación.

Con esta combinación de técnicas de estudio y con el interés constante que existe sobre un tema del que nadie escapa: dormir, las investigaciones sobre el sueño avanzan con paso firme. Aunque muchos de sus misterios continúan todavía inexplicables al detalle.

Con lo que se sabe hasta ahora, se puede definir al sueño como un proceso que no es parejo ni uniforme. Golombek lo explica así: "A lo largo de la noche pasamos por diferentes estadíos con propiedades muy distintas. Basado en una de una de esas características (el movimiento de los ojos) se habla de dos grandes divisiones del sueño: MOR o REM y no-MOR o no-REM). Esta última es también conocida como la de sueño lento, por la velocidad de las ondas cerebrales mientras transcurre. En la etapa MOR, si se despierta al durmiente, suele contar que 'estaba soñando'. Durante la etapa no MOR se sabe, además, que el cerebro no reacciona frente a un estímulo porque ese proceso está inhibido. Lo que falta saber es qué pasa con ese tema en la etapa MOR, y de eso se ocupó, en parte, este estudio alemán".

De todas maneras, las personas no tienen las mismas características en el dormir, eso también está determinado genéticamente.

Larga es la noche

Claves del buen dormir

Para asegurarse un buen descanso, lo primero es no crear malos hábitos que puedan dificultar o impedir el sueño. Esto significa tener una higiene adecuada del buen dormir:

- Mantener un horario regular para acostarse y levantarse.

- Suprimir el café y las bebidas carbonatadas (colas) a partir de la tarde.

- Cenar liviano y sin bebidas alcohólicas.

- No usar la cama para leer o mirar tevé

- Asegure que el dormitorio sea un lugar tranquilo, confortable, seguro.

- Tomar un baño caliente dos horas antes de dormir.


Los problemas para dormir aparecen relacionados a situaciones especiales, patologías o al iniciar tratamientos farmacológicos. Se debe consultar con el médico para evitar que estos desencadenantes provoquen un insomnio crónico.

Neuronas auditivas, en alerta
Ricardo A. Velluti
Investigador (*)

La posibilidad de escuchar durante el sueño no sólo depende de la etapa que se encuentre atravesando la persona estudiada sino que además depende del "significado" del ruido o voz. Por ejemplo, una madre o padre puede despertarse ante el mínimo quejido de su hijo en un habitación contigua y no despertarse por un ruido mayor, como el que hace el camión de la basura que pasa todos los días.

El trabajo de los alemanes en este estudio está bien porque usa una nueva e importante tecnología. Nosotros, en Montevideo, hemos demostrado con registros de una neurona auditiva en corteza, u otros núcleos subcorticales, la actividad de esas neuronas auditivas. En la corteza auditiva primaria, por ejemplo, aproximadamente el 50 por ciento de ellas continúan funcionando como en vigilia tranquila (es decir, monitorizan el ambiente). Aproximadamente el 25 por ciento aumenta su actividad mientras que el otro 25 disminuye sus descargas de potenciales de acción. Nunca encontramos neuronas auditivas que cesaran su actividad al entrar en sueño.

Fuente: Intramed.net

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Las interrupciones del sueño alteran la percepción del dolor
Montse
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11 ABR 07 | Medicina del sueño


Las personas que sufren alteraciones del sueño permanentes, ya sean por insomnio o por el llanto de un recién nacido, se parecen volverse más susceptibles al dolor, según sugieren los resultados preliminares de un estudio publicado en el revista “Sleep”.

En una investigación de la Johns Hopkins University School of Medicine (Estados Unidos) sobre 32 mujeres jóvenes saludables, se halló que las que sufrían interrupciones repetidas del sueño durante tres noches mostraban un cambio de la percepción del dolor. La capacidad corporal de inhibir las señales de dolor disminuyó y, como grupo, estas mujeres dijeron sentir más molestias espontáneas, como dolor de espalda o calambres estomacales, al día siguiente.

En cambio, nada de esto ocurrió en las participantes a las que se les permitió dormir sólo algunas horas a la noche, pero no se les interrumpió el sueño. Aunque esas mujeres durmieron la misma cantidad total de horas que el grupo al que se le interrumpió el sueño, no se alteró su percepción del dolor.

Esto sugiere que la interrupción repetida del sueño durante la noche tendría un determinado efecto sobre el procesamiento cerebral del dolor. "No es la pérdida total del sueño, sino su fragmentación", ha explicado el autor principal de la investigación, Dr. Michael T. Smith.

En especial, las interrupciones del sueño afectan el sistema opioide del organismo, que ayuda a regular la percepción del dolor. Al hacerlo, el sueño fragmentado favorecería o agravaría el dolor crónico en las personas con, por ejemplo, fibromialgia o problemas en la zona inferior de la espalda.

El estudio duró en total una semana. Las primeras dos noches, todas las participantes durmieron 8 horas, un período normal. Luego, se las dividió en tres grupos durante las siguientes tres noches: un grupo sufrió interrupciones forzadas del sueño cada noche; otro grupo permaneció despierto hasta tarde y se despertó temprano, y un grupo control durmió normalmente.

Durante el estudio, a las mujeres se les midió la percepción del dolor. En una prueba, se les aplicó presión a los músculos del brazo hasta que las participantes decían sentir dolor.

Un segundo examen consistió en aplicarle presión a un brazo mientras las mujeres mantenían la mano del brazo opuesto en agua fría; normalmente, ese shock frío reducía el dolor en el otro brazo por acción de los sistemas de inhibición del dolor.

Con todo, esa inhibición natural del dolor se mostró disfuncional cuando las participantes sufrieron cortes de sueño forzados. Es más, las mujeres dijeron sentir más dolores al día siguiente.

El Dr. Smith manifestó que las interrupciones forzadas del sueño durante el estudio recrearon el insomnio nocturno o lo que vive un médico de guardia o los padres de un bebé recién nacido. Las personas con dolor crónico y problemas para descansar deberían buscar ayuda clínica para la alteración del sueño, sugirió el investigador.


Fuente: Intramed.net

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